| Reflexión sobre las navidades | 30 de noviembre de 2006 |
Ríos de tinta (y de saliva) corren todos los años con esto de las navidades. Para muchos es una vorágine consumista alentada por las corporaciones y que nada tiene que ver con el significado religioso. Para otros, es la época en la que nos reencontramos con los seres queridos e intentamos ser mejores.
Mi visión de la navidad, que creo que comparten muchos, es algo más cínica y pragmática: es una época en la que gastamos mucho dinero, pero a cambio recibimos regalos, comemos sin tino y nos reímos con amiguetes y familiares. Y, digan lo que digan, nos encanta las tres cosas. Lo de los buenos sentimientos, los propósitos de ser mejores y la espiritualidad, sinceramente, me parecen chorradas: dudo mucho que la gente cambie sustancialmente durante estos días, y desde luego, la importancia lo espiritual hace tiempo que es insignificante frente a lo material.
Así que, como ya he dicho antes, seamos prácticos y disfrutemos de la navidad: regalos, banquetes y quedadas sociales. Y yo, desde luego, seguiré mi tradición personal de ir el 6 de enero a mi restaurante favorito de Las Palmas.
Etiquetas: íntimo y personal






1 Comentarios:
Para mí la navidad significa un mes con muchos días libres, que acaba un año y tienes la esperanza de que sea mejor que el que pasa, que las tiendas abren los domingos y la gente está como loca hasta el 6 de enero. Eso es la navidad para mí.
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