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Blanco y negro de la restauración canaria: Señorío de Agüimes y Bamira 29 de diciembre de 2006

Es dificil encontrar sitios realmente buenos para comer en Gran Canaria fuera de Las Palmas: abundan los baretillos cutres (que me encantan, pero no son lo mejor para una experiencia gastronómica) y los restaurantes para turistas extranjeros (que suelen ser espantosos). Sin embargo, uno puede sorprenderse de vez en cuando, aunque no siempre para bien.

NOTA: El comentario que sigue a continuación se basa en el restaurante que estaba abierto en diciembre de 2006, no el establecimiento que abrió en el mismo sitio y con el mismo nombre tras un periodo de reformas. Creo que es un sitio totalmente diferente.

En Agüimes, municipio cercano al aeropuerto, han inagurado no hace mucho un restaurante de cocina canaria que recomiendo a todo el mundo: El Señorío de Agüimes, emplazado justo antes de llegar a la bajada hasta el Cruce de Arinaga. Es, simplemente, excepcional: su carta, basada en la cocina tradicional canaria, es variada y original, y en los platos se aprecia la extraordinaria calidad de los ingredientes. El servicio es atento y profesional, y la ambientación musical y la decoración contribuyen a crear un ambiente agradable y relajado. Tal vez dos únicas sugerencias: el diseño gráfico de la carta es un poco horrible, y no estaría de mal un mantel de tela en las mesas.

Y ahora, el contrapunto: el restaurante Bamira, en playa del Águila, se supone que tiene cierto prestigio y consideración entre expertos. Sin embargo, y aunque NO he comido en él, desaconsejo fervientemente a cualquiera dejar un sólo euro en este sitio de impresentables. El motivo es el siguiente: mi familia reservó un miércoles cualquiera mesa para comer el viernes siguiente por la noche. Casualmente, dos horas antes de ir al restaurante, llamamos para pedir indicaciones. Cual sería nuestra sorpresa que, inicialmente, dijeron que no había ninguna reserva. Luego reconocieron que sí existía la reserva, pero que no podíamos ir porque estaba lleno (!!!). Da igual que la comida de ese restaurante merezca siete u ocho estrellas: ningún local puede, bajo ningún concepto, ignorar una reserva. Es la mayor falta de respeto que se le puede hacer a un cliente.

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1 Comentarios:

12:02 PM, Anonymous jdm

Muy buen blog!!

 

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