Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Anecdotario de viajes, capítulo 1: Nueva York 20 de marzo de 2007

Se supone que este blog es un "caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales". De lo primero y lo último hay bastante, pero creo que le falta un cierto toque de anécdotas personales. Y como entre mis mayores fuentes de anécdotas se encuentran mis viajes, de vez en cuando publicaré algunas de mis vivencias por lejanas latitudes.

El primero de esta serie está dedicado a la ciudad de Nueva York. Aunque tendemos a pensar (con bastante justificación) que los USA es un sitio enorme lleno de fanáticos retrógrados, lo cierto es que la ciudad Nueva York es un caso aparte. No escapa por completo a la ola de conservadurismo que invade a los EEUU, pero conserva sus raíces multiculturales y tolerantes, y en muchos aspectos es tan europea como Londres. No olvidemos que personas tan inteligentes y preclaras como Auster o Allen idolatran a Nueva York, y debe ser por algo.

El caso es que estuve por ahí en enero del 2004. Conocimos a mucha gente simpática e hicimos las visitas turísticas obligadas, pero también dio tiempo a explorar un poco más de cerca la ciudad. En Chinatown, por ejemplo, saboreamos tan de cerca el sabor local que estuvimos a punto de presenciar un tiroteo entre un mafiosillo cabreado y el conductor de un coche. Afortunadamente, todo se quedó en susto.

Y por supuesto, participamos del ambiente nocturno. Visitamos locales de toda índole: desde un sofisticado local de Jazz donde hacían jam-sessions hasta un garito punk, pasando por un chill-out árabe (!). En un momento memorable, una de las tres personas con las que viajé (concretamente, el cuñado de un gran amigo mío) logró, sin saber una palabra de inglés, hacerse más o menos coleguilla de un portero de discoteca con cara de asesino y tan grande que uno tarda varios días en terminar de verlo. El gorila en cuestión posó orgulloso con su nuevo amiguete canario en una foto que ya es antológica, y demostrando que no hay nada como la simpatía mediterránea (atlántica, en este caso). Eso sí, los excesos de la noche los pagué a la mañana siguiente, con una resaca descomunal y echando hasta la primera papilla en el baño del albergue, en un espectáculo tan lamentable que algunos huéspedes salieron de sus habitaciones para comprobar si estaban asesinando a alguien. En fin, uno era joven y descontrolado....

Algunos de los momentos más simpáticos del viaje fueron, precisamente, dentro del albergue. Allí conocimos a gente de las cuatro esquinas del mundo, y uno de los últimos días se formó en la cocina una especie de encuentro gastronómico entre los canarios, las inglesas, el escocés y una taiwanesa realmente encantadora, a la que llegamos a tener tanto afecto que su novio (que creo que era de alguna granja perdida de Wisconsin) empezó a tener celos de nosotros y mirarnos mal.

Quedan muchas otras anécdotas para el recuerdo, como cuando casi nos quedamos dormidos en medio de la vorágine de un partido en el Madison Square Garden por culpa de unas simples pastillitas para la garganta (los estadounidenses son exagerados incluso para las medicinas), o la lasaña irracional que sirven en Queens, pero tampoco quiero extenderme demasiado. Concluyo recordando las sensaciones que retengo en mi memoria de aquella visita: el frío intenso del invierno neoyorquino (ése del que Simon & Garfunkel dicen que te hace sangrar) y la visión del océano interminable de ladrillo, cristal y metal que se vislumbraba desde el Empire State. Y por supuesto, jamás olvidaré la maravillosa historia del pollo seco dentro de la caja del portátil, que tal vez cuente por aquí algún día...

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2 Comentarios:

10:45 PM, Anonymous Anónimo

interesante el post, me ha echo gracia la anécdota del madison square y la del gorila, si son como los que salen en las películas deben de dar miedo solo mirarles.
un saludo FBY

 
12:04 PM, Anonymous Anónimo

hola, si FranK Sinatra, le dedicó una canción a Nueva York, seguramente sería entre otras cosas, a experiencias ,parecidas a las tuyas, la sonrisa es tambiém, un idioma universal que abre puertas en cualquier lugar del mundo.Víctor

 

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