| Computación ubícua, o MP3s hasta en la sopa | 17 de julio de 2007 |
Mi deporte favorito es la natación. Por viajes o pereza hay semanas que la abandono, pero siempre acabo volviendo. Y hoy, después de un mes de secano, volví a mi piscina, para comprobar asombrado que se han puesto de moda unos reproductores de MP3 sumergibles que se acoplan al antebrazo y que permiten al individuo escuchar música mientras nada.
No pongo en duda que debe ser la bomba oir a Tinguaro o Andy&Lucas mientras uno nada Crawl o Mariposa, pero no puedo evitar pensar que el cacharro ese es la gota que colma el vaso de la estupidez tecnofílica. Al fin de cuentas, ¿para que va uno a nadar? ¿no es para relajarse, tener tiempo para dejar fluir los pensamientos, notar la textura del agua en la piel, sentir el esfuerzo muscular...? ¿no chafa todo esto tener a ese pegoste tecnológico en el brazo, del que salen dos cables a las orejas? ¿no habrán más bien otras motivaciones, como el afán de pillar cualquier novedad de MediaMarkt para suplir otras carencias personales?
Dejando aparte análisis motivacionales sin sentido, se supone que todo esto (Reproductores multimedia en la piscina, televisores en la nevera, ordenadores en el bolsillo... hasta camisetas con LEDs) es la avanzadilla de la computación ubicua, que decía mi profe de Arquitectura de Computadores. Un fenómeno por el cual la tecnología computacional estará distribuida por todo nuestro alrededor. Fascinante, ¿verdad?. Pero yo prefiero seguir nadando sólo con mi bañador. Y si no fuera por eso del escándalo público, tal vez ni con él.
Etiquetas: ordenadores y tecnología, reflexiones y divagaciones






1 Comentarios:
Jeje, pues si tienes razón y digo yo que sera para escuchar música clásica , porque si te da por cantar al son de la música puede ser trágico.
Y no es un invento muy saludable creo que el abuso de Mp3 provoca sordera.
Publicar un comentario en la entrada
<< Home