Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Crónica de la lectura de un tebeo. Capítulo 1: primer contacto 25 de octubre de 2007

Llevaba tiempo queriendo comprarme la edición integral de Las 7 Vidas del Gavilán, de Cothias y Juillard. Cientos de páginas de tebeo franco-belga en estado puro, en una presentación de auténtico lujo. No hay muchos tebeos de esta solera por ahí.

Hace un par de semanas me lo acabé pillando, y quisiera hacer una crónica detallada de su lectura. No sé muy bien para qué, supongo que no le interesará a nadie, pero me apetece. Ea.

1. Descubriendo la criatura
Este tebeo es enorme. De los que provocan embolias en las piernas si lo lees en el cuarto de baño. Un cacho mayor que un DIN-A4, un buen puñado de centímetros de grosor, papel de alto gramaje... aunque no se espera menos, teniendo en cuenta que vale casi el triple que cualquier tebeo normalito. O cuarenta veces más que el memorable Calavera Lunar de Monteys, cúspide y gloria del tebeo humorístico, que todo hombre o mujer debería leer alguna vez en su vida. Pero volviendo al que nos ocupa: por fortuna, protegen esta magna obra con plástico transparente y un forrito de cartón. Pero es puñetero de quitar, el plastiquito de los co#@nes.

2. El prólogo
Abro la portada. Aparece, en una tipografía preciosa (hmm...parece caligrafía japa) el título del tebeo. Vaya. El papel huele como al de las enciclopedias o los atlas. Seguro que si me trago toda la historia en una tarde (cosas más bestias he hecho), me coloca. Sigamos. Que bien: páginas y páginas de textos de los autores, bocetos... algo así como el "material extra" de los DVDs. Los bocetos son preciosos, con plumilla sombreada con aguada negra. Pero vamos al turron: pasamos rápido el prólogo, hasta llegar a la primera página de la historia.

3. El dibujo
Aaah... que maravilla. Auténtico dibujo de la escuela franco-belga en estado de gloria. Líneas precisas, equilibrio en los detalles, color artesanal y cuidado: ésto es dibujar cómics. Y sin recurrir a efectos por ordenador o chicas neumáticas ligeras de ropa (y que conste que no me opongo a ninguna de las dos cosas, pero cada cosa en su momento). Curiosamente el dibujo me recuerda mucho al estilo de Adamov, quien trabajó con Cothias en la fabulosa serie Las Aguas de Mortelune. Resulta toda una experiencia espiritual pasar las manos sobre un papel de esta calidad en el que se ha impreso un dibujo tan espectacular. Y eso que todavía no he leído ni un sólo bocadillo.

En el próximo capítulo: lectura de las primeras páginas

Etiquetas: ,

¿Te gustó? ¡Compártelo!: