| De estrellas, brujas y príncipes | 31 de octubre de 2007 |
El pasado viernes se estrenó Stardust, la adaptación cinematográfica de la novela homónima del grandísimo Neil Gaiman. Hoy, sólo cinco días después, ningún cine la ofrece en cartelera. Es lógico: hay que hacer hueco a Saw IV y Resident Evil Extintion. Los crímenes inenarrables y las masacres de zombies interesan más al público que las fábulas sobre amor eterno, aventuras increíbles y fantasía desbordante. Es realmente desolador.
Pero bueno, vamos a narrar un poco de qué va esta película (muy por encima, para no reventar el argumento): la historia se sitúa en un punto impreciso de la Inglaterra rural de mediados del siglo XIX. Cerca de un diminuto pueblo existe, sin que aparentemente nadie se haya preguntado nunca porqué, un extraño muro de piedra guardado por un anciano, que representa la frontera entre nuestro plano y una tierra fantástica en la que reina la magia y lo sobrenatural. La caída de una estrella en este mundo precipitará una serie de acontecimientos por la cual tres seres, con intenciones y motivos muy distintos, iniciarán la búsqueda del preciado tesoro celestial.
La película retoma la tradición de magia y fantasía de la que son ilustres representantes Cristal Oscuro y Laberinto. El que la historia esté plagada de brujas, héroes y aventuras podría hacer pensar que es un producto dirigido a un público juvenil, pero nada más lejos de la verdad: afortunadamente carece de las concesiones y tópicos de la saga Potter, y se dirige a un público capaz de digerir grandes dosis de imaginación y de apreciar sus grandes hallazgos de diseño y producción. La historia de amor entre los protagonistas está contada con sensibilidad y equilibrio, por lo que no resulta empalagosa, y aunque el principio pueda ser algo desconcertante el relato retoma fluidez muy pronto, con lo que las más de dos horas que dura se pasan en un suspiro.
Los realizadores no repararon gastos en el reparto: hay pesos pesados como Michele Pfeiffer y Robert de Niro, grandes glorias como Peter O'Toole (en un papel diminuto) y Sir Ian McKellen y actores de culto como Rupert Everett y Claire Danes.
En Las Palmas ya resulta un poco dificil verla en pantalla grande, pero los afortunados que tengan cerca alguna sala de cine en la que aún la proyecten, no deberían perdérsela. Dos horas de puro gozo en tierras fantásticas. Y si quieren saber más sobre el maestro Gaiman, pueden echarle un vistazo al post que escribí sobre él hace ya un tiempo.
Etiquetas: cine






1 Comentarios:
¿No me digas que ya la han quitado? ¡Me da algo!
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