Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

La isla del fuego 11 de diciembre de 2007

El motivo de mi paréntesis bloguero de hace unos días fue un nuevo viaje, en el que volví a la maravillosa isla de Lanzarote. Y aunque su Cabildo no me vaya a pagar por ello, voy a dedicar este post a explicar porqué todo el mundo debería visitarla.

En primer lugar, por sus paisajes: la actividad volcánica ha moldeado y transformado la isla durante siglos, por lo que buena parte de su territorio es magma solidificado en formas caprichosas y surrealistas. Combinado con la aridez propia del terreno y la acción de fuerzas erosivas, esto provoca que la isla esté salpicada de rincones extraños y evocadores.

Luego están sus pueblos: pequeños agrupamientos de casitas blancas con puertas y ventanas verdes, muros de piedra negra y esculturas abstractas concebidas o inspiradas por el gran diseñador de la isla: el artista canario César Manrique.

La actividad volcánica fue también la fuerza creadora de los principales puntos de interés turístico, en su mayoría alucinantes. Por ejemplo, tenemos al Timanfaya: kilómetros y kilómetros de volcanes y paisaje lunar. La Cueva de los Verdes: un complejo subterráneo de túneles sobrecogedores. Los Jameos del Agua: un espacio mágico dificil de describir, producto de la fusión de unos espacios naturales únicos y un acondicionamiento ejemplar. Luego están el Mirador del Río, los Hervideros y el Golfo... todos ellos producto de las fuerzas de la naturaleza, en ocasiones adaptada para el disfrute humano, con gran respeto y sensibilidad.

La gente de Lanzarote, o al menos con los que tratamos, es sencilla y amable. El estado de conservación de los pueblos demuestran su amor y respeto por su tierra y su naturaleza.

No todo en Lanzarote es maravilloso, claro: la capital, Arrecife, puede ser algo decepcionante, y las zonas turísticas del sur se alejan mucho del caracter tradicional y tranquilo del norte más rural. Pero nada de eso le merma encanto al conjunto.

Y ahora, un par de curiosidades y recuerdos sobre nuestro viaje.

Como ya comenté, los Jameos del Agua son una formación natural impresionante, que ha sido adaptada con mucho respeto para el disfrute humano. Pero nos quedamos asombrados cuando un trabajador nos contó que en su día Fraga puso en marcha la construcción de apartamentos residenciales dentro de los mismos Jameos (!). Afortunadamente la construcción fue paralizada.

Uno de los momentos más sorprendentes de la visita al Timanfaya es cuando un guía del parque introduce agua en unos agujeros que se adentran en la tierra. La presencia volcánica en la zona es tal que el agua sobrepasa ampliamente su punto de ebullición en apenas unos segundos, y forma un espectacular géiser instantáneo. Cuando lo vimos, fue aún más espectacular la reacción de un chavalín de unos 6 años, que al ver el géiser se puso a dar unos saltos de alegría desbordante que daba gusto verlo.

Luego está el Secreto de la Cueva de los Verdes. Obviamente no pienso desvelarlo aquí, pero su descubrimiento es un momento inolvidable.

Y por último: tanto Femés como Uga, cerca de Yaiza y famosos por la novela Mararía, merecen ser visitados. Son unos pueblos diminutos, acogedores y con mucho encanto. Y en el primer bar-restaurante que se encuentra uno al llegar a Femés, al lado de la rotonda, se come una carne de conejo y unos chorizos argentinos realmente espectaculares, a un precio más que razonable. Y el vino de la casa sienta muy bien...

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2 Comentarios:

6:19 PM, Anonymous Anónimo

Lanzarote es una isla bastnte simpática
ada

 
9:48 AM, Blogger Yeray-Muad'Dib

Hmmm... no se me ocurre un mejor resumen :)

 

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