Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Divagaciones matemáticas 5 de febrero de 2008

Hoy he descubierto (gracias al blog de Cliff Pickover) un complejísimo artículo de unos tipos en los que demuestran, tras 378 páginas de álgebra en estado puro, que 1+1=2.

Esto es demoledor. Se suponía que 1+1=2 era un axioma, una verdad incontestable que te enseñan cuando eres un enano, y que se convierte en la expresión máxima de lo que es cierto. Lo usamos como paradigma de la verdad: estoy tan seguro de tal cosa como de que uno más uno es dos. Y sin embargo, hay gente que invierte un tiempo considerable de sus vidas en demostrar matemáticamente algo que se daba por supuesto. En matemáticas, ni siquiera la más simple de las verdades puede estar exenta de demostración.

Todo esto me recordó porqué en mis últimos año de instituto y mis primeros de universidad me fascinaban las matemáticas: es un mundo tan absolutamente perfecto, tan delicadamente preciso, que incluso cuando se llegan a unas estructuras y principios realmente complejos y avanzados, todo este armazón lógico se repliega sobre sí mismo para justificar sus propios cimientos y demostrar que tiene razón de ser. Al demostrar sus bases, incluso aquellas que creíamos por dogma de fe, las matemáticas prescinden de toda necesidad de credibilidad para convertirse en algo más elevado, más puro, que tiene sentido por sí mismo, y no porque tengamos que creer en ello. En el álgebra, todo está conectado: cuando parece que todo es terriblemente complejo e inabarcable, se regresa al 1+1=2, en un ciclo de eterno retorno absolutamente hermoso.

Algunos dicen que las matemáticas son un el arte, pero creo que no hay dos cosas más radicalmente distintas: en el arte no existen leyes, justificaciones, métodos universales ni verdades absolutas. En las matemáticas (el álgebra en particular) todo está tan acojonantemente relacionado, racionalizado y reglado, que se expande y desarrolla por sí mismo: todo está ahí, la creatividad humana se limita a desenterrarlo. Pero como todos los extremos se tocan, al final el arte y las matemáticas también acaban colisionando en un punto: son detonantes y potenciadores de la emoción, el asombro y el sentimiento en los hombres. Las matemáticas, bajo mi punto de vista, no son un arte, pero sus efectos son parecidos. Tanto, que pueden llegar a confundirse. Y si el arte se define por sus efectos, entonces tal vez sí lo sea.

Etiquetas:

¿Te gustó? ¡Compártelo!:        



4 Comentarios:

12:26 PM, Anonymous Anónimo

vale que uno más uno son dos...
pero, ¿cuánto es uno más una?
eh?
ada

 
12:37 PM, Blogger Yeray-Muad'Dib

Bueno, está claro que hay preguntas para las que las matemáticas no pueden predecir el resultado.

Y la que planteas es una de ellas: una suma en la que los sumandos son los que deciden cual es el resultado. Si ellos quieren, el resultado será uno...

 
2:06 PM, Blogger Mónica

111.111,111 X 111,111.111 = 12.345.678.987,654321

 
10:51 PM, Anonymous Replicante

Eso supera mi y=y.

Si y = x * 2, entonces x = y / 2, por tanto y = (y/2) * 2, que a su vez es y = 2y/2, que da como resultado y=y.

Por cierto, uno más una suelen ser dos o tres, aunque el tres tiende a ser dos la mayoría de las veces cuando uno es echado de casa, así que yo optaría por dos, que es el resultado que más se repite.

Ada juega con ventaja porque es psicóloga. ¡Deja de jugar con nuestras mentes!

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home