| Orgasmo femenino: dispositivos y ultrasonidos | 22 de febrero de 2008 |
Ayer leí dos artículos realmente interesantes relacionados con la sexualidad femenina, que quisiera comentar hoy. Para que luego digan que aquí sólo se habla de tebeos, cine y videojuegos.
Empezemos por el blog de MaikelNai (siempre me ha encantado el nombre de este blog), en el que se publicó ayer un artículo de lo más curioso: han conseguido desarrollar una máquina que, en base a un tipo de estimulación medular, produce un orgasmo instantáneo. Por ahora, las mujeres en las que ha sido probado el dispositivo aseguran que la sensación es idéntica a la de uno "natural".
Dejando aparte los chistecitos tontos, la noticia tiene su meollo: por una serie de circunstancias (relaciones machistas, educaciones ultraconservadoras, tabúes, complejos...) hay muchas mujeres con serios problemas relacionados con el orgasmo, a las que este dispositivo les puede resultar una gran ayuda en más de un sentido.
Lamentablemente el cacharro tendría un precio bastante desmesurado, lo que resulta algo inquietante: incluso para lograr el orgasmo existen clases sociales.
Curiosamente, si alguien ha leído la obra "Click" de Manara (que, por otra parte, es bastante irregular y flojilla), recordarán que el dispositivo protagonista es prácticamente el mismo que han desarrollado esta gente. Con su mando a distancia para regular la potencia y todo.
El segundo artículo es del País: mediante ultrasonidos, unos italianos (una investigación como esta sólo podía salir de Italia o de Francia) han descubierto la localización exacta del mítico Punto-G femenino. Está más o menos entre la pared anterior de la vagina y la uretra.
Precisamente su localización explica su diferente efecto en las mujeres al ser estimulado: las mujeres que tengan la pared vaginal anterior menos gruesa experimentarán una sensación más potente.
Creo que lo más reconfortante de estas dos investigaciones es que prueban que el orgasmo femenino, un tema que hace apenas medio siglo era ignorado y ninguneado, ahora recibe un auténtico interés científico y social. Eso sí, está claro que en el primer caso hay también un enorme interés comercial. Pero pocas investigaciones se libran de eso hoy en día.
Etiquetas: sexo


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