| La espera por el ascensor | 22 de abril de 2008 |
Leo ayer en Grow-a-Brain un caso bastante curioso, de esos que tratan sobre la percepción humana, lo manipulable que somos y el pensamiento paralelo.
Resulta que en un gran edificio de oficinas los empleados se quejaban con frecuencia del tiempo que tenían que esperar por el ascensor. Se contrató a una compañía especializada en ascensores para resolver el problema, y evaluaron diversos métodos: más ascensores, motores más rápidos, tecnología informática de optimización del uso... ninguno resultó satisfactorio, las quejas persistían, y el problema quedó como irresoluble.
Y entonces intervino un joven psicólogo que trabajaba en el departamento de personal, y dio con la solución: puso espejos en el vestíbulo de los ascensores. De esa forma, la gente que esperaba podía entretenerse mirándose en el espejo o (más entretenido aún) mirando a los demás de forma indirecta.
No sólo dejaron de recibirse quejas: los que anteriormente protestaban felicitaron a la dirección del edificio por la mejora en el servicio de ascensores.






1 Comentarios:
Ya que todo es relativo y que la gente siempre se va a quejar... vamos a poner espejos.
Ojala todo fuera tan facil de arreglar, con un simple trozo de vidrio.
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