Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Hiperpolítica, googlestupidez y vaginas temblorosas 31 de julio de 2008

Como decían en Syriana: todo está conectado. Ahora que prácticamente toda la población de los paises desarrollados tienen acceso a la telefonía móvil, la banda ancha y las redes sociales, es momento de pensar cómo ha cambiado esto al mundo y a nuestra propia mente. Tres historias que he encontrado por ahí muestran que nos encontramos en un momento dramático de la historia de la humanidad: tal vez en los albores de una nueva era, o incluso en la antesala de nuestro propio colapso.

La primera historia es un impresionante artículo de Mark Pesce (uno de los artífices del extremadamente prometedor, pero fallido VRML) acerca de las alteraciones que la hiperconectividad está provocando en la cultura, el tejido social, y los sistemas políticos. Relaciona de forma brillante el desarrollo tecnológico con su papel evolutivo y revolucionario, y lo analiza como el catalizador del advenimiento de una forma de anarquía, resultante del poder distribuído e incontrolable que emerge de la comunicación global.

La segunda historia propone un enfoque más íntimo de los cambios que ha producido la generalización de la web: ¿nos está volviendo tontos Google?. Se discute sobre la posibilidad de que la cultura de la inmediatez y la eficiencia que resulta del uso de los motores de búsqueda y otros avances comunicativos, divulgativos y académicos estén mermando nuestra capacidad de análisis en profundidad. Y no parece muy dificil de creer: ante tantas fuentes de información potencialmente útiles, y las exigencias cada vez mayores de optimización del tiempo, leer con atención cuatro y cinco párrafos de un texto cada vez nos resulta más costoso. Esto, desde luego, debe tener consecuencias incluso en nuestra forma de pensar y nuestras conexiones cerebrales.

Y por último: la famosa historia de la exploración vaginal durante un terremoto. Resulta que una chica aficionada al Twitter (esa especia de messenger por suscripción en la que puedes seguir con detalle la vida cotidiana de la gente a la que te subscribes) comentó que mientras el ginecólogo estaba explorando su vagina tuvo lugar un pequeño terremoto en Los Ángeles. A ella no le pasó nada, pero esas dos líneas de texto en el Twitter fueron su catapulta a una fama tan inesperada como sorprendente. Y esta historia viene a ser la confirmación de las teorías de Mark Pesce, el tipo de la primera conferencia: en un mundo en el que la vagina de una chica anónima está en la boca (vale, un juego de palabras bastante lamentable) de todo el mundo, convirtiéndose en un acontecimiento social en unas pocas horas por obra y gracia de las tecnologías de comunicación global, usando como repetidores y amplificadores cientos o miles de blogs descentralizados y escritos por gente anónima, es un mundo impredecible, incontrolable y totalmente distinto al que existía hace diez años.

En resumen: las tecnologías de la comunicación global han cambiado los sistemas políticos, el orden social y nuestra forma de pensar en unos pocos años. Y ahora, ¿qué va a pasar?

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