Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

La historia de un tallista 11 de agosto de 2008

Hace poco fui a un remoto pueblo de la isla donde vivo, para solicitar un encargo muy especial a un tallista de madera, cuya referencia me dio una amiga experta en la materia. Tras charlar con él un poco de su trabajo y sus obras, el artesano empezó a hablarme de su vida y de sí mismo, y empezé a maravillarme por su relato y por su forma de contarlo. Quisiera escribir aquí un somero resumen de su trayectoria vital, que parece casi de un personaje de Dickens. Por respeto a él, omitiré su nombre y otros datos personales.

El protagonista de esta historia empezó a ganarse la vida durante la Guerra Civil Española, cuando aún era muy joven. Se dedicó a fabricar cabos (cuerdas gruesas) para barcos a partir de fibras que iba recolectando, lo que le dio cierto dinerillo para poder salir adelante. Al mismo tiempo, y como afición, fabricó algunas cajitas talladas de madera, sin tener ningún tipo de preparación para ello, que regaló a algunas jovencitas de elevada posición, imagino que a medio camino entre el gesto galante de un chaval y la búsqueda de una buena propina.

Con la elaboración de cabos consiguió ahorrar un dinero, y como muchos canarios de la posguerra, emigró a Venezuela. Allí dejó de lado las cajas y los cabos, y se dedicó a los tornillos y las tuercas. Con el negocio de la ferretería logró prosperar, hasta el día en el que unos desalmados entraron en su casa, robaron todos sus ahorros, y le dispararon en el cuello, dejándole a las puertas de la muerte.

Aunque logró sobrevivir al balazo y superó una lenta recuperación física, sus heridas anímicas no llegaron a curarse del todo. Tardó una infinidad de tiempo en recuperar la voluntad de vivir, pero tras años de esfuerzos y trabajos logró rehacer su vida y reunir un pequeño fondo para garantizar el futuro de su familia, que esta vez guardó en una caja blindada del Banco de Venezuela. Su vida volvía a prosperar, hasta que hace unos cuantos años volvió a ocurrir: según la versión oficial, unos bandidos dinamitaron las cajas del banco nacional. La versión que circuló entre el pueblo, todo un secreto a voces, es que fue el propio Chávez quien expropió los ahorros de los clientes del banco para financiar su Revolución Bolivariana.

Hundido, nuestro artesano regresó con su familia a la tierra de sus raíces, Canarias. Aquí quiso el destino que volviera a encontrarse con aquella jovencita de elevada posición a la que regaló una cajita de madera. Ya era una anciana, pero había conservado cuidadosamente la pieza de artesanía. Al verla, nuestro protagonista, emocionado, decidió retomar su antigua afición, y pidió ayuda a sus conocidos para conseguir material de calidad. A través de un amigo consiguió unas piezas de madera de la mejor caoba con la que poder empezar. Su asombroso talento innato para la talla afloró con más fuerza que nunca, y en pocos años se convirtió en el artesano tallista más respetado por expertos. En la tranquilidad de su vejez, asentado en uno de los pueblos menos conocidos de la isla, se dedicó de lleno a su afición de niño, y encontró un medio de vida y una fuente de respeto y admiración.

Aún así ha tenido que soportar recientemente el fallecimiento de un hijo y su propio deterioro físico, pero incluso en esas condiciones, la perfección y belleza de sus piezas sigue asombrando a expertos y profanos, y sus cajitas siguen siendo lo más próximo a la perfección que un enamorado puede encontrar para regalar a quien sabe que ningún regalo regalo podrá realmente ser el perfecto.

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1 Comentarios:

12:44 PM, Blogger ada

yo puedo confirmar que la caja es realmente preciosa, está labrada con mucha precisión y huele a madera noble ,
además se cierra con una llavecita tipo antigua que también le da mucho encanto

12:43 PM

 

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