Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Pixar alcanza otro nivel 7 de agosto de 2008

Desde que ví las primeras imágenes de Wall-E, hace ya casi un año, quise ir a verla: un robot, con pinta anticuada y diseño tosco, miraba el cielo con una extraña expresión, a medio camino entre la fascinación y la esperanza.

Lo que no esperaba era que la película fuesen 98 minutos de éxtasis narrativo, cinematográfico y visual. Especialmente la primera mitad, en la que los diálogos prácticamente no existen y los escenarios y personajes se reducen a lo mínimo, es uno de los fragmentos más memorables que he podido presenciar en el cine. Aunque luego el concepto derive por unos derroteros más convencionales, el resultado sigue siendo una de las películas más hermosas que nos ha brindado la casa del flexo. Tal vez no sea de extrañar si tenemos en cuenta que la historia, el guión y la dirección corren a cargo de Andrew Stanton, uno de los tipos más respetables de Pixar y responsable de aquella maravillosa Finding Nemo.

Aunque la película puede ser vista como una hermosa historia de amor y aventuras protagonizada por unos personajes absolutamente encantadores, también se puede gozar de una lectura más profunda si nos fijamos en la múltiples referencias literarias y culturales en las que se inspira: bebe de las fuentes de la Space-Opera clásica de la edad de oro de la Ciencia Ficción (la de Asimov, Ballard, Clarke, Scott Card y toda esa buena gente), matizada por el post-apocalíptico y la distopía. Además de clarísimas alusiones a clásicos del género, como 2001, Star Trek y Blade Runner, me vinieron a la memoria la saga de la Fundación de Asimov y la extraña película Idiocracia.

Pero Wall-E, más allá de sus fuentes, es una obra terriblemente original, con la que Pixar alcanza unos niveles de expresividad, ternura y emotividad pocas veces vistos en una película, ya sea de infografía o de imagen real (o, como sorprendentemente ocurre aquí, de infografía con pinceladas de imagen real). La creatividad y habilidad narrativa y plástica se mantiene hasta el final, con una secuencia de créditos en la que los autores despliegan toda su habilidad artística y visual.

Y por último, es necesario mencionar al divertidísimo cortometraje previo a la película: Presto, una pequeña joya con una fuente de inspiración realmente sorprendente: ¡el videojuego Portal!

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2 Comentarios:

1:32 PM, Blogger ada

a mi me ha gustado mucho, además de por la calidad técnica y creativa, por la tan lograda personificación de los personajes protagonistas; es relametne conmovedor cómo adoptan comprtamientos típicos humanos y transmiten emociones, valores y normas sociales ... sin hablar
ada

 
2:02 PM, Blogger Yeray-Muad'Dib

Tú lo has dicho... son conmovedores. Ya quisieran algunos actores transmitir tanta ternura.

 

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