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Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

La autoridad y el experimento de Milgram 27 de enero de 2009

Stanley Milgram realizó en los 60 un experimento clásico cuyos resultados son, además de sorprendentes, reveladores de ciertos aspectos de la naturaleza humana. Hoy en día sigue resultando muy interesante revisar este estudio y reflexionar sobre sus resultados.

Para este experimento los investigadores publicaron un anuncio por el que se ofrecía un pequeño sueldo y dietas a voluntarios que quisieran someterse a un estudio acerca de la memoria y el aprendizaje. Los individuos que se presentaron (de gran diversidad de edades y contexto social) se dividieron en parejas, y a cada miembro se le asignó aleatoriamente el rol de maestro o el de alumno. Cada pareja, de forma independiente a las otras, se le llevó a un cuarto en el que el alumno era instalado en una especie de silla eléctrica, y se le hacía memorizar una serie de parejas de palabras. Tras ello, el maestro debía hacerle preguntas sobre la serie, y cada vez que el alumno fallase la respuesta, tenía que aplicarle una descarga eléctrica de intensidad creciente, partiendo de los 15 voltios.

Lo que no sabían los participantes que ejercían el rol de maestro era que sus alumnos realmente eran actores contratados para el experimento, y que no estaban sufriendo realmente las descargas que finjían. El experimento real, por tanto, consistía en comprobar el grado de dolor que un individuo "normal" podía inflingir a un inocente por el mero hecho de que una figura de autoridad (en este caso, un científico) se lo solicitase. Cuando el maestro se negase a seguir aplicando más descargas, los científicos le solicitarían que continuase, usando frases del tipo "Es absolutamente esencial que usted continúe". Para cada pareja, el experimento finalizaría tras cuatro peticiones de parada por parte del maestro o al llegar a los 450 voltios.

Los resultados fueron terriblemente sorprendentes: aunque todos los participantes se detuvieron en cierto punto para cuestionar el experimento, todos pasaron del límite de los 300 voltios, punto en el cual los gritos desgarradores del alumno cambia a terribles estertores de coma, y deja de responder preguntas. El 65% de los participantes llegaron al límite de los 450 voltios.

En el experimento se comprobó que factores como el sexo o el nivel cultural de los participantes no parece influir significativamente, pero sí la proximidad física al alumno o a la figura de autoridad, así como la naturaleza de esta autoridad: en una variante en la que los investigadores finjían ser personal de una empresa privada que realizaba un estudio privado, la obediencia de los maestros caía radicalmente.

La fuente de inspiración de Milgram eran los juicios de Nuremberg, en donde surgió la cuestión de la obediencia de los nazis a sus superiores. En cierta forma, los resultados del experimento sugieren que los autores de las atrocidades podrían ser gente totalmente normal y asentada en la sociedad, pero influidas por unas figuras de autoridad con objetivos perversos, por lo que hoy en día, a pesar del asentamiento de los sistemas democráticos y el respeto a los derechos humanos (ejem), la historia podría volver a repetirse. En este sentido, es bastante interesante este artículo de Ronald Bailey.

Bajo mi punto de vista, el experimento de Milgram es muy revelador, y demuestra la absoluta y completa necesidad de conservar una férrea fidelidad a unos valores y una ideología propios, que permita siempre cuestionar cualquier autoridad incompatible con los mismos. En cierta forma, el experimento legitimiza determinados aspectos concretos de las teorías anarquistas.

Por lo que creo que hoy en día es importante recordar todo esto es porque en tiempos de crisis y convulsiones es cuando más necesario resulta conservar intacta nuestra capacidad para distinguir y evitar a los manipuladores que pretenden que sentemos en una silla eléctrica a nuestros semejantes sólo para servir a intereses particulares.

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6 Comentarios:

6:07 PM, Blogger Anchiano

Hoy hace tiempo hablar de este estudio. La última vez, si mal no reuerdo, en el programa Cuato Milenio. Yo creo que se trata de un comportamiento animal. La tribu no es más que una manada humana, y todas las manadas siguen a un lider o figura autoritaria que los conduce y a quien, por lo general, obedecen ciegamente. Aunque seguimos avanzando social y moralmente en mi opinión, como bien dices, aún son posibles locuras como el nazismo. No se si conoces la película norteamericana "La ola", basada en hechos reales. En fin... ¡tengo miedo!

 
8:34 PM, Blogger Mistheart

Madre del amor hermoso. Siempre he considerado tener unos valores morales bien claros y saber seguirlos cuando sea necesario.
Es dificil, pero hay que dejar de escudarse en 'yo solo soy un mandao' y plantarle cara al macho alfa.
Yo lo he hecho alguna vez y me he sentido muy bien.
¿es humano esto?

 
11:14 AM, Blogger Anchiano

No sólo es humano, sino que es el camino a seguir.

 
2:01 PM, Anonymous Daniel

Yo hubiera llegado a los 500 voltios sin problemas. Una cosa que aprendí viendo la Milla Verde es que si no sale humo, no duele.

 
9:16 PM, Blogger MEM

Ejem yo veo esos 500 y subo a 600 voltios.

 
10:04 AM, Blogger MEM

que es broooma ehh¡¡¡¡

 

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