Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Erik Johansson me vale de excusa para desvariar 20 de mayo de 2009

Hay mucha gente que mantiene y defiende la definición más purista de la fotografía, dejándola en una pretenciosa urnita de cristal, en la cual no pueden entrar los retoques, los photoshopes, los mash-ups ni los trucajes. Para ellos, la fotografía es la mera plasmación en un soporte bidimensional de lo que el ojo ha visto en un instante dado.

Sin embargo, bajo esa definición no existiría ni un sólo trabajo fotográfico, porque el mero hecho de que la luz pase por unas determinadas lentes y acabe en un material fotosensible (sea película fotográfica o una placa CCD) distorsiona inevitablemente lo percibido por el ojo humano, que ya de por sí es distinto para cada persona. Por lo tanto, desde un JPEG recién sacado de la tarjeta SD hasta el retoque más punkie, es sólo una cuestión de cantidad: la de operaciones de postproceso aplicados.

¿Donde ponemos, pues, la barrera? ¿En los procesos internos de la máquina? ¿admitimos también ajustes de brillo/contraste? ¿y los de color? ¿y eliminar esa motita de polvo que se coló en la lente? ¿y eliminar a ese tipo del fondo que mira raro a la cámara? En teoría, todos son postprocesos y retoques.

A mí me gusta pensar que cada uno es libre para ubicar esa barrera a partir de la cual una imagen deja de considerarse "fotografía", y desde luego no creo que nadie pueda imponerla unilateralmente. Al fin de cuentas, el arte siempre debe estar libre de condicionamientos y reglas.

Además, aquellos que renuncian por principios puristas al Photoshop para sus fotografías pueden perder la posibilidad de crear obras tan impresionantes como las de Erik Johansson, en cuya web se pueden encontrar cosas como esta, esta o esta. Ésta otra me encanta, por motivos personales.

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