Yeray-Muad'Dib Blog  

Un caótico depósito de reflexiones, recuerdos y paridas mentales.

Brüno 13 de julio de 2009

El éxito del falso documental Borat demostró hace unos años la validez para una película de una premisa sencilla: mostrar, de forma cruda y con pocos aditivos, la reacción del hombre medio a la provocación más descarnada por parte de un tipo capaz de enfrentarle a sus prejuicios y tabús.

Ahora Sacha Baron Cohen vuelve a usar el mismo planteamiento en su Brüno, pero ahora el vehículo a explotar pasa de ser la xenofobia a ser la homofobia. Así como en la anterior la europa post-comunista era el objeto a exagerar y caricaturizar, ahora ocurre lo mismo con la comunidad gay y los diseñadores de moda. El resto es el mismo planteamiento: enfrentar a personajes conservadores con los excesos del personaje, y grabar el resultado, todo ello guiado por un débil hilo argumental que se limita a enlazar una situación con la otra.

Sin embargo, la comunidad Kazaja tiene mucha menos voz global que la comunidad gay, lo que unido a lo explícito de algunas imágenes hacen que la peli haya levantado aún más revuelo que la anterior.

Obviamente, no voy discutir que determinados colectivos gays se hayan sentido ofendidos por el contenido de la peli (aunque sí me parece raro que muchas críticas hayan sido vertidas antes del estreno), pero sí que pongo en duda que la peli pretenda ser un vehículo de homofobia: todo lo contrario, y especialmente por la gloriosa escena final, creo que hay una clara intención de iniciar un proceso de reflexión hacerca de lo que se demoniza y lo que se glorifica en la sociedad occidental. En la peli se muestra la (por otro lado comprensible) indignación del público del programa por un proceso de adopción más que discutible, mientras que se muestran otros padres, aparentemente respetables, capaces de permitir de todo para que sus niños se hagan famosos. También se muestra cómo la supuesta libertad sexual de algunos sólo es real mientras se pliegue a los cánones establecidos, y que la caridad de algunos sólo es una forma más de promoción personal.

Brüno, como era Borat, es una especie de juglar que tiene el derecho de sacar verdades, pero a diferencia de aquel, no sólo pertenece a nuestra sociedad, sino que es el resultado de nuestra sociedad, en la que todo, especialemente lo relativo al desarrollo personal, está condicionado por el funcionamiento de los engranajes de la sociedad de consumo. De forma irónica, Brüno es casi el producto definitivo del modelo de sociedad propuesto por los Estados Unidos, en donde la moral y la ética se dejan de lado para lograr el éxito de la imagen del individuo y satisfacer sus placeres más oscuros e inmediatos: y tal vez por eso resulta tan chocante.


De todas formas, incluso si la película careciera de cualquier otra intención que no fuese la de revolver y provocar, creo que sigue siendo válida, porque lo consigue. Y hoy en día, en un mercado del ocio dominado por la asepsia, el buenrollismo y el 3D, un buen revulsivo con gracia siempre viene bien.

Y si no, pues pasando...

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1 Comentarios:

10:39 AM, Blogger ada

la película también hace pensar sobre hastaqué punto nos está calando la necesidad creada de ser conocidos y populares entre los demás , sea por el motivo y que sea y aunque tengamos que convertirnos en alguien que no somos. todo vale")

 

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